Observas el escenario de esta cruda monotonía que se ha adueñado de todas las sonrisas, de las largas caminatas que dabas, a solas o acompañada, tarareando una canción.
Recuerdas cuanto te gustaba ir con calma, no tener que mirar el reloj constantemente, simplemente... dejarte llevar. Cuando no había preocupaciones, todo era tranquilo, y tenías tiempo para imaginar. No eras pequeña, ni mucho menos, no ha pasado tanto tiempo, casi no ha llovido desde aquellos días. Sin embargo, o tu avanzas demasiado deprisa, acomodándote a la rapidez de las vidas ajenas, o algo ha cambiado en ti y te está impidiendo volar. Párate. Piensa. Recapacita. Si te gusta todo esto ¿por qué no lo disfrutas? Diviértete con las gotas de lluvia que caen sobre tu cara, que se precipitan a tus pestañas y no te dejan ver. Deja que el viento juegue con tu pelo, cierra los ojos, imagina un mundo solo tuyo...
¿te sientes mejor? Respira hondo, todo irá bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario