Cuánto tiempo durará, cuándo te cansarás, qué pasará después...
No lo se, y tampoco se si me importa... Qué más da si brilla hoy la luna o no, será de noche igualmente...
Entonces, partiendo de esto, qué más da si será real o no, te amaré de todos modos...
Cuestionarme ahora si quiero o no tu presencia, por el simple hecho de temer que me lastimes, sería como cuestionarme si levantarme o no, por temor a que no haya salido el sol.
Podrás haberme hecho daño, podrás haberme atravesado con una daga el corazón, pero amarte es mi religión, y tengo fe ciega en ti.
Sean dos días, o dos meses, dos años o una eternidad; el tiempo que esté contigo, será tiempo que estaré feliz. Por eso, ¿qué importa si después vuelves a marcharte? Vivo mi presente, y en él estás tú. Ahora.
El futuro depende de nosotros, arriesgarnos es decisión nuestra.
Y yo he decidido.
Trepando por tus caderas con los dedos, me enganché en tu cintura, y escalando por tu espalda encontré, tras los secretos de tu oído, todos tus miedos.
sábado, 21 de mayo de 2011
miércoles, 18 de mayo de 2011
Resucítame
Como un ala caída de la espalda de un ángel, como una campanilla sin polvo de hadas, como una rosa sin sol y agua... Así caí cuando te marchaste, como un pájaro herido, con un ala rota. Me hiciste flotar en nubes de papel, diste color a mis paredes blancas, inspiraste cada latido de mi corazón...
Pero llovió cuando dijiste adiós, y las nubes de papel se empaparon de lágrimas. Y la lluvia las deshizo.
Y caí, caí, como un suspiro cae al aire cuando una boca exhala, caí, caí, como un pañuelo de seda; y volé con el viento. De flor en flor, de lugar en lugar, dedicada únicamente a buscar tus besos, el retorno de tus abrazos.
Pero te perdí, escapaste de mis manos, como escapa un pétalo con la suave brisa de verano.
Y añoré tus cariños, mas mis llantos me hicieron compañía, en las noches tristes, amargas en tu recuerdo.
Sólo me quedó el efímero susurro de tu voz, nombrándome otra vez, para torturar a mi contrito corazón.
Mi pobre, pequeña idiota, llorando sin consuelo. Mi pobre, pequeña idiota, hasta que vuelvas a pronunciar mi nombre.
Pero llovió cuando dijiste adiós, y las nubes de papel se empaparon de lágrimas. Y la lluvia las deshizo.
Y caí, caí, como un suspiro cae al aire cuando una boca exhala, caí, caí, como un pañuelo de seda; y volé con el viento. De flor en flor, de lugar en lugar, dedicada únicamente a buscar tus besos, el retorno de tus abrazos.
Pero te perdí, escapaste de mis manos, como escapa un pétalo con la suave brisa de verano.
Y añoré tus cariños, mas mis llantos me hicieron compañía, en las noches tristes, amargas en tu recuerdo.
Sólo me quedó el efímero susurro de tu voz, nombrándome otra vez, para torturar a mi contrito corazón.
Mi pobre, pequeña idiota, llorando sin consuelo. Mi pobre, pequeña idiota, hasta que vuelvas a pronunciar mi nombre.
jueves, 12 de mayo de 2011
tú, mi momento.
Hay momentos y momentos.
Hay momentos que te roban una sonrisa, momentos que te hacen romper en carcajadas, y momentos que te quitan la respiracion.
Tú, eres una persona, pero a parte de eso, eres ese momento que me quita la respiración.
Ya sé que una persona no puede ser un momento, pero tú sí lo eres. Tú lo eres, porque en el momento en que tú me miras, se para el mundo; porque en el momento en que tú sonríes, una estrella nueva nace; porque en el momento en que tú suspiras... en el momento en que tú suspiras, mi corazón cambia el ritmo de sus latidos.
Yo te miro, un momento, y tú no lo sabes. Yo te miro, y cuando lo hago, me cuesta respirar.
Yo te miro, un momento, y tú te giras, y me ves. Y tu mirada choca con la mía, y me siento ruborizar las mejillas, y me aparto.
Eres un momento; un momento de mi inspiración.
Hay momentos que te roban una sonrisa, momentos que te hacen romper en carcajadas, y momentos que te quitan la respiracion.
Tú, eres una persona, pero a parte de eso, eres ese momento que me quita la respiración.
Ya sé que una persona no puede ser un momento, pero tú sí lo eres. Tú lo eres, porque en el momento en que tú me miras, se para el mundo; porque en el momento en que tú sonríes, una estrella nueva nace; porque en el momento en que tú suspiras... en el momento en que tú suspiras, mi corazón cambia el ritmo de sus latidos.
Yo te miro, un momento, y tú no lo sabes. Yo te miro, y cuando lo hago, me cuesta respirar.
Yo te miro, un momento, y tú te giras, y me ves. Y tu mirada choca con la mía, y me siento ruborizar las mejillas, y me aparto.
Eres un momento; un momento de mi inspiración.
sábado, 30 de abril de 2011
Nightmare
Cuando creo que ya no estás, que no volverás a atormentar mis sueños, que no perturbarás más mis noches de soledad; vas y apareces, como un demonio, pues los ángeles hacen gracia, y tu me has sentado como un pisotón. No me miras, no dices nada. El mundo se ha parado, y en él sólo vivimos tú y yo, y me tienes a tu merced. Harás de las tuyas una vez más, pues dejarme marchar nunca estuvo entre tus planes. Pero no temo, porque ya lo he asumido. Aquí manda el más fuerte, y sólo estamos tú y yo.
miércoles, 27 de abril de 2011
Puede ser
Puede ser que algún día decida olvidarte, que no me importe recordarte, incluso que deje de hacerlo...
Puede ser quizá que el viento se haya llevado de una vez por todas tu añoro
las ganas de besarte, de estar contigo de nuevo...
Quisiera que lo hiciera...
Amenazas con volver a mí, con salir del pozo de mi alma en el que te encadené.
Mas no temo, pues se que aunque por tí viví, aquello quedó en escombros.
No puedo negar haberte soñado, haber deseado tus regreso como un pez desea el agua que contiene su oxígeno...
No puedo negar ciertas cosas que fueron verdad, pero si puedo ignorarlas.
No creíste que te amaba, pero a mi me bastó con que lo supieras...
Echaste a perder mi esfuerzo, tu esfuerzo, nuestros días de soledad esperando un encuentro
Echaste por tierra tantas cosas que ahora no merece la pena mencionarlas, pues fueron demasiadas; y escandalizan.
Si tu voz de nuevo susurrante, tocara melodías a mis oidos, ya no sería lo mismo...
Porque te amé... Pero te amé.
Puede ser quizá que el viento se haya llevado de una vez por todas tu añoro
las ganas de besarte, de estar contigo de nuevo...
Quisiera que lo hiciera...
Amenazas con volver a mí, con salir del pozo de mi alma en el que te encadené.
Mas no temo, pues se que aunque por tí viví, aquello quedó en escombros.
No puedo negar haberte soñado, haber deseado tus regreso como un pez desea el agua que contiene su oxígeno...
No puedo negar ciertas cosas que fueron verdad, pero si puedo ignorarlas.
No creíste que te amaba, pero a mi me bastó con que lo supieras...
Echaste a perder mi esfuerzo, tu esfuerzo, nuestros días de soledad esperando un encuentro
Echaste por tierra tantas cosas que ahora no merece la pena mencionarlas, pues fueron demasiadas; y escandalizan.
Si tu voz de nuevo susurrante, tocara melodías a mis oidos, ya no sería lo mismo...
Porque te amé... Pero te amé.
miércoles, 16 de marzo de 2011
lo que no quise.
Por todas aquellas veces que dije: no quiero enamorarme.
Por todas aquellas veces que repetí: Paso del amor.
Por todas aquellas veces que pensé: esto es una cursilada.
Por todas esas veces en las que creí que este juego no iba conmigo, que nunca echaría de menos querer a alguien, que no iba a desear estar en sus brazos, ni tenerle a él entre los míos. Por todas las ocasiones que tube de decir te quiero, y me hice de rogar, o no lo dije...
Por todas las veces que guardé para mis adentros lo que sentía, ahora lo grito a los cuatro vientos.
Echo de menos tenerte conmigo, tu apoyo incondicional, tu absurda manera de quererme, tu poca originalidad al intentar mostrarme lo que me querías... Te echo de menos. Quiero que vuelvas.
Por todas aquellas veces que repetí: Paso del amor.
Por todas aquellas veces que pensé: esto es una cursilada.
Por todas esas veces en las que creí que este juego no iba conmigo, que nunca echaría de menos querer a alguien, que no iba a desear estar en sus brazos, ni tenerle a él entre los míos. Por todas las ocasiones que tube de decir te quiero, y me hice de rogar, o no lo dije...
Por todas las veces que guardé para mis adentros lo que sentía, ahora lo grito a los cuatro vientos.
Echo de menos tenerte conmigo, tu apoyo incondicional, tu absurda manera de quererme, tu poca originalidad al intentar mostrarme lo que me querías... Te echo de menos. Quiero que vuelvas.
Tarde.
No importa si hoy llueve o nieva. Qué más da si hace frío o calor. Lo único que importa es tenerte conmigo. Y no te tengo. Maldita cobardía, estúpida ignorancia. Olvidé que te tenía y me vendí por un caramelo. Idiotez insuperable, me volví estúpida. Y sólo me dí cuenta cuando en brazos de otro recordé tu existencia. Abrí los ojos a la realidad cuando ya era tarde, cuando ya te había perdido.
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