aquel hada diminuta que daba vida a los demás,
se fue de este mundo una vez para no regresar
y efectivamente, aunque rogamos, no volvió jamás.
Hoy, tras varios meses, lágrimas derramamos
puesto que es nada más que su 17 cumpleaños.
la echamos todos de menos en este mundo,
porque ella dejó un hueco en cada corazón
un hueco, sinceramente, demasiado profundo.
Pese a que no podemos traerla de vuelta
del alma no sacamos ya el deseo desesperado
de tenerla aquí, a nuestra vera, a nuestro lado,
esperando, ilusos, que entre por alguna puerta.
Pero es tarde y el tiempo no quiere pararse
continúa en su tarea de avanzar tras el tic tac
de nada sirve, comprendemos, desesperarse,
sino, más bien, recordarla debemos igual.
Quien quiera que llore, o que le sonría
quien necesite gritar que lo haga,
para todo esto hoy es buen día,
pues el dolor no hay quien lo deshaga.

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